Soy Kalma. Me cuentas por WhatsApp qué quieres contar —o me mandas una foto— y yo te preparo las publicaciones, las escribo con tu estilo y te las dejo listas. Tú solo dices «publica».
Son las tantas de un domingo y sigues dándole vueltas a qué publicar mañana.
Sabes que “deberías” estar en Instagram, pero entre el día a día nunca encuentras el momento.
Pagar a alguien para que te lleve las redes no entra en los números. Y ponerte tú… ¿de dónde sacas el rato?
Al final pasan los días, no publicas nada y esa vocecilla de “tengo que ponerme con esto” no se calla.
Nada de paneles, ni cursos, ni contraseñas raras. Hablas conmigo como le hablarías a un amigo, y yo me ocupo del resto.
Me escribes lo que quieres contar o me pasas una foto. Sin pensar en formatos ni complicarte: “hoy hacemos paella”, y listo.
Le doy forma: escribo el texto, le pongo los hashtags que tocan y lo dejo con la cara de tu negocio, sonando a ti.
Te lo enseño antes de nada. Si te gusta, dices “publica” y va. Y si no, lo cambiamos hasta que sea perfecto.
Esas horas de pelearte con el móvil ahora son para tu gente, tu negocio o, simplemente, descansar.
Si sabes mandar un audio por WhatsApp, ya sabes usarme. No hay nada nuevo que aprender.
Tu Instagram con vida y buena pinta toda la semana, sin que tengas que estar encima.
Presencia profesional sin pagar lo que cuesta una agencia. Como tu negocio se merece.
No soy una plantilla igual para todos. Nada más conectar tu cuenta, analizo cómo publicas para captar tu estilo y tu personalidad. Y con cada mensaje que me mandas, aprendo un poco más de ti.
Al conectar tu cuenta, miro lo que ya publicas: tu tono, tus palabras, tus hashtags y hasta tus emojis. Sueno a ti desde el primer día.
Cada vez que hablamos entiendo mejor tu negocio y tu manera de comunicar. Cuanto más me usas, más afino tu voz.
¿Algo no es del todo tu estilo? Dímelo y lo ajusto. Me guardo tus correcciones para la próxima. Tú me moldeas a tu gusto.
Solo las primeras 20 personas entran con el precio fundador de por vida: aunque mañana suba, tú seguirás pagando lo mismo. Sin permanencia, cancela cuando quieras.
Abrimos solo 20 plazas para los primeros negocios. Quienes entren ahora pagarán el precio fundador para siempre, aunque luego suba. Cuando se llenen, se cierra.